Son los vecinos lo que deben decidir sobre las lineas de autobús
Irun, sin ser una ciudad demasiado grande o caótica en su trazado de calles, lleva años padeciendo los problemas del tráfico de vehículos con atascos y aparcamientos de pago que hacen que no siempre sea el coche el medio más adecuado para desplazarnos. Para mejorar este problema lo mejor es que la ciudad cuente con las suficientes líneas de autobuses que con horarios, paradas y precios adecuados inciten a los vecinos a utilizarlas.
En el Ayuntamiento llevan meses queriendo, según ellos, adecuar las líneas de autobuses a unas necesidades más actuales. Suprimiendo alguna y modificando el recorrido de otras. Pero, curiosamente, en estas reuniones en las que se trata del bienestar de los ciudadanos, nunca se enseñan todas las cartas, existen demasiadas preguntas en el aire y muy pocas respuestas claras. Como si el decidir el futuro de todos fuera el derecho de unos cuantos. Falta de claridad que solo lleva al resquemor y a la desconfianza. Como los buenos magos, el truco más impactante lo guardan para el momento final, aquel en el que parece que se han acabado todas las sorpresas.
Más desconcertante todavía resulta que después de varias reuniones en las que, dicen, se intenta solucionar el problema, la única conclusión unánime sea la de que, por fin, se ha hecho “un ejercicio de democracia”. ¿Un ejercicio de democracia?. ¿Acaso los políticos no deben estar haciendo en sus continuas actuaciones un ejercicio de democracia?. ¿No son ellos los que, con su ejemplo, deben recordarnos algo que tanto nos ha costado conseguir?. ¿O es que, quizá, se olvidan del significado de esta palabra y se dedican a hacer juegos malabares intentando confundirnos sin hablar claro de sus intenciones?.
Irun, insisto, necesita una red de autobuses propia de una ciudad moderna y esto lo sabemos mejor que nadie los potenciales usuarios de este medio de transporte. A ellos hay que escuchar, a los vecinos de los barrios que, por su situación, están en desventaja y a las personas que por sus necesidades necesitan su uso. Y me estoy refiriendo, por ejemplo, a los vecinos de Ventas o Larreaundi y a las personas mayores que deben desplazarse al Hospital Comarcal o al Ambulatorio. Y a los trabajadores que pudiendo usar una línea de transporte pueden olvidarse del coche.
Esto es lo que los políticos tienen que resolver. Trabajar para los que les han votado y para los que no lo han hecho. Que estén ahí, decidiendo por nosotros, no es una casualidad. El problema es que ellos, como los empresarios, solo buscan el máximo beneficio con el mínimo gasto. Y esto, tratándose de personas con necesidades, no siempre es posible porque si existe un beneficio debe ser compartido. Aunque el precio que hay que pagar (bajada a la realidad terrenal) no les interese demasiado.
EUSKARAZ

 


